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Bellamente editado, el libro incluye más de 130 fotografías de la obra del pintor que abarca dos décadas de trabajo, entre los años 1977 y 2007, en las técnicas de pintura, dibujo y escultura. Incluye además fotografías personales del artista y textos sobre su obra de Araceli Ardón y Federico Ramos.
Fernando Garrido nació en la ciudad de México en 1955. Desde la infancia demostró habilidades para el dibujo y la música, incluso realizó estudios de estas disciplinas artísticas. En la adolescencia llega incluso a ofrecer recitales de música clásica y en la preparatoria forma un grupo de rock donde interpreta sus propias composiciones.
Es así que su mundo se va redondeando y tomando sus influencias por tres vertientes principales: la música, la pintura y la literatura, trilogía que conforma un todo en la estructura fundamental en la obra de Garrido. No son influencias independientes, sino que se entrelazan y complementan para formar un universo muy especial y único: el universo de Fernando Garrido, un espacio que se llena de pintura, de música y de palabras, una visión interconectada en planos paralelos de fantasía y realidad.
En el terreno de la plástica, realiza sus primeras obras en la escuela preparatoria, donde ingresa a la clase de artes plásticas. Expone en pequeñas salas privadas y gubernamentales y empieza a delinear un estilo muy particular y mágico, con una marcada influencia surrealista, trabaja indistintamente óleo, acrílico y acuarela.
En esa época libros, galerías y museos son sus maestros, ya que ninguna escuela ni academia de entonces ofrecía la enseñanza que Fernando buscaba, técnicas antiguas y pintura a la manera de los clásicos: Rembrandt, Vermeer, Leonardo, Rafael, Dalí, Delacroix, Caravaggio, a los cuales estudia y copia constantemente.
Garrido crea su mundo a partir de su interior, el poder de las imágenes son el resultado de una convulsión espiritual y sensorial, por lo cual es inevitable percibirlas y estremecerse. La fuerza está en sí mismo y el cúmulo de sensaciones y experiencias traducidas con líneas y color, son palabras que nos cuentan su sentir, su vivir, su pensar.
A finales del 2000, Garrido decide trasladar su residencia a las afueras de la ciudad de Querétaro. En su obra se advierte la luz de provincia; su paleta no deja de ser colorida, pero matizada y más transparente, más limpia y sobria, más madura y tranquila. Empieza a exponer en los espacios queretanos como el Museo de Arte y el Museo de la Ciudad.
Desde Querétaro empieza a proyectarse internacionalmente: en el invierno de 2005 expuso en el museo de la ciudad de Gotemburgo, Suecia y en el Kunsthauss de Estocolmo. La reacción favorable de la crítica y el público posibilitan que presente una exposición individual en el Museo Wintervicken de esa ciudad en 2007.
El universo de Fernando Garrido, poblado de visionarios en medio del tedio, la desolación y esa ceguera que abre caminos alejados de preocupaciones para los justos de la tierra, está plasmado en el libro que será presentado el jueves 30 de octubre a las 20:00 horas en el Museo de Arte de Querétaro.
ROTATIVO de Querétaro






